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Control de los costes sanitarios, ¿freno al desarrollo tecnológico?

En la década de 1970, el denominado managed care (medicina gestionada) fue ampliamente adoptado en Estados Unidos, y fue aclamado como el remedio perfecto para los problemas de un sistema sanitario caro y complejo. (...) el campo de la atención sanitaria todavía está dirigiendo el managed care y decidiendo si funciona o no. Permanecen en el aire algunas cuestiones cruciales, entre ellas, una importante que guarda relación con la tecnología: ¿ha dificultado el managed care la adopción de nuevos equipos y procedimientos en los hospitales?

El asunto es complicado. Por una parte, si el managed care dificulta a los hospitales la obtención de nuevas tecnologías, a largo plazo los costes de la asistencia sanitaria podrían reducirse. Por otro lado, esto podría dificultar la innovación tecnológica y afectar profundamente a la calidad de la atención al paciente.

El managed care se creó como un modo de controlar el gasto desorbitado en atención sanitaria, que había estado creciendo un promedio anual del 12 por ciento entre los años 60 y principios de los 90. En cambio, desde 1992, el crecimiento de los costes médicos ha descendido de forma significativa, hasta llegar a una media anual del 5 por ciento. Este descenso ha suscitado un debate continuo sobre el efecto que el giro hacia el managed care ha tenido sobre los costes. Todavía se desconoce si el managed care produjo únicamente ahorros puntuales o si resultará en reducciones a largo plazo.

La decisión de un hospital de adquirir nuevos equipos tecnológicos depende de varios factores, entre los que se encuentran la presión financiera que ejercen los proveedores, los incentivos y un análisis de coste-beneficio individual. Todos estos factores deben considerarse dentro del contexto del managed care, que funciona ofreciendo al consumidor seguros más económicos, pero que reducen su capacidad de elección. Dentro de este sistema, se exige a los pacientes que vean a un médico de atención primaria antes de ser enviados a un especialista. De este modo, el managed care puede influir sobre la propensión de los médicos a dar a sus pacientes tratamientos predeterminados, y limitar el acceso de los pacientes a procedicimientos médicos costosos.

El documentos de investigación 'Is Managed Care Restraining the Adoption of Technology by Hospitals?', de Núria Mas, investigadora del IESE, y Janice Seinfeld, de NBER (Universidad de Perú), revela que el managed care tiene un marcado efecto negativo en la adopción de tecnología por parte de los hospitales. Los hospitales gestionados a través de este sistema de salud se mostraron especialmente reacios a la adopción de nuevas tecnologías durante los años 90, cuando el managed care estaba en su punto álgido. Si las afiliaciones al programa se hubieran mantenido en los niveles de 1984, hoy en día habría un 5,3 por ciento más de hospitales con diagnosis radiológica, un 7,3 por ciento más de hospitales con radioterapia y un 4,1 por ciento más de hospitales con tecnologías cardiovasculares.

Dado que los hospitales a menudo se basan en análisis de coste-beneficio a la hora de decidir si adoptar o no una tecnología, las autoras crearon una base de datos única con información sobre la relación coste-beneficio de cada una de las 13 tecnologías incluidas en el estudio. "Descubrimos que la adhesión al managed care tiene un efecto especialmente negativo sobre la adopción de tecnologías con una relación coste-beneficio alta", escriben las autoras.

Mas y Seinfeld examinan otros factores que pueden afectar la adopción de tecnologías: el entorno de las aseguradoras, la regulación y la estructura de mercado también son factores influyentes.

En conclusión, a largo plazo, el managed care puede conducir a reducir el crecimiento de los costes médicos, ya que limitando la disponibilidad de tecnologías nuevas y costosas, se puede, desde luego, ahorrar dinero. Sin embargo, los efectos del managed care en la atención al paciente todavía son desconocidos. Una posible desventaja sería que los pacientes podrían dejar de tener acceso a los últimos equipos y procedimientos. Por otra parte, un aspecto positivo del managed care es que podría contribuir simplemente a eliminar tecnologías duplicadas y a asegurar que cada máquina y cada procedimiento es utilizado lo más correcta y eficazmente posible.

Mientras los costes de la atención sanitaria sigan creciendo, los mecanismos de control de costes se irán extendiendo. Y es crucial entender exactamente qué es lo que esto significa para el mercado de la atención sanitaria.

Is Managed Care Restraining the Adoption of Technology by Hospitals?
Mas Canal, Núria; Seinfeld, Janice
Año 2004
www.iese.edu

http://computer.shahinshahrpnu.ir/manage%5Cimages/uploads/files/5288248sdarticle23.pdf